lunes, 11 de noviembre de 2013

Los procesos primario y secundario de Sigmund



En el proceso primario actúan todas las formas de expresión. En las masas del  proceso primario y la acción son los que predominan y la utilización de estos dos hacen el proceso secundario  es para poder llevar acabo su objetivo.
1.- Ausencia de contradicción y negación.
2.- Desplazamiento.
3.- Condensación.
4.-Temporalidad.
5.- Remplazo de la realidad externa por la interna.






El proceso primario está en permanente articulación con el proceso secundario, no hay seres  vivos que no actúen con algún grado de “proceso secundario”, “conciencia”, en permanente contacto con la realidad.
Antes de desarrollar  cada una de estas características del P.P., resulta interesante adentrarse en tres términos: fluctuación simbólica, ecuación simbólica y símbolo.
FLUCTUACIÓN SIMBÓLICA:

Del proceso Primario al Secundario.
De la ecuación Simbólica al Símbolo.
De la Condensación al Desplazamiento.

Hay dos formas de simbolismo al considerarlas desde la teoría psicoanalítica, la primera sería la ecuación simbólica, dada por la consubstanciación que hay entre el símbolo y lo simbolizado, es decir que son iguales. Por ejemplo la hostia, hecha de pan ázimo, consagrada en la misa del culto católico que se utiliza en la comunión de los fieles, no es una representación del cuerpo de Cristo, es el cuerpo de Cristo.
En la comunión actual podemos ver a través de este ejemplo, la ecuación simbólica y la manifestación de la condensación perteneciente al funcionamiento del P.P.



Para trasladarnos de la ecuación simbólica a la separación, entre el símbolo y lo simbolizado hay que pasar por otro funcionamiento del P.P., el desplazamiento. Uno de los funcionamientos del proceso primario en el que se da el interjuego entre ambos procesos al que denomino fluctuación simbólica.
Son fluctuantes porque pueden pasar de la ecuación simbólica al símbolo y del símbolo a la ecuación simbólica, como en el caso de las en el caso de las hostias.
En la ecuación simbólica funciona el P.P., entonces se establece la ausencia de mutua contradicción y negación, ya que en la hostia consagrada, la hostia y el cuerpo de Cristo no se pueden separar, son lo mismo, este proceso requiere además de la atemporalidad el reemplazo de la realidad externa por la interna de la creencia.

Cuando el símbolo entra a funcionar en el proceso secundario al separarse de la ecuación simbólica surge la temporalidad, hay contradicción y negación, no hay condensación. Pero fue el desplazamiento el que estableció el puente entre ambos procesos. En mi opinión, esto hizo posible la articulación del proceso primario con el secundario.

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