En
el proceso primario actúan todas las formas de expresión. En las masas del proceso primario y la acción son los que
predominan y la utilización de estos dos hacen el proceso secundario es para poder llevar acabo su objetivo.
1.-
Ausencia de contradicción y negación.
2.- Desplazamiento.
3.- Condensación.
4.-Temporalidad.
5.-
Remplazo de la realidad externa por la interna.
El proceso primario está en permanente articulación con el proceso secundario, no hay seres vivos que no actúen con algún grado de “proceso secundario”, “conciencia”, en permanente contacto con la realidad.
Antes
de desarrollar cada una de estas
características del P.P., resulta interesante adentrarse en tres términos:
fluctuación simbólica, ecuación simbólica y símbolo.
FLUCTUACIÓN SIMBÓLICA:
Del proceso Primario al Secundario.
De la ecuación Simbólica al Símbolo.
De
la Condensación al Desplazamiento.
Hay
dos formas de simbolismo al considerarlas desde la teoría psicoanalítica, la
primera sería la ecuación simbólica, dada por la consubstanciación que hay
entre el símbolo y lo simbolizado, es decir que son iguales. Por ejemplo la
hostia, hecha de pan ázimo, consagrada en la misa del culto católico que se
utiliza en la comunión de los fieles, no es una representación del cuerpo de
Cristo, es el cuerpo de Cristo.
En
la comunión actual podemos ver a través de este ejemplo, la ecuación simbólica
y la manifestación de la condensación perteneciente al funcionamiento del P.P.
Para
trasladarnos de la ecuación simbólica a la separación, entre el símbolo y lo simbolizado
hay que pasar por otro funcionamiento del P.P., el desplazamiento. Uno de los funcionamientos
del proceso primario en el que se da el interjuego entre ambos procesos al que denomino
fluctuación simbólica.
Son
fluctuantes porque pueden pasar de la
ecuación simbólica al símbolo y del símbolo a la ecuación simbólica, como en el
caso de las en el caso de las hostias.
En
la ecuación simbólica funciona el P.P., entonces se establece la ausencia de
mutua contradicción y negación, ya que en la hostia consagrada, la hostia y el
cuerpo de Cristo no se pueden separar, son lo mismo, este proceso requiere
además de la atemporalidad el reemplazo de la realidad externa por la interna
de la creencia.
Cuando
el símbolo entra a funcionar en el proceso secundario al separarse de la
ecuación simbólica surge la temporalidad, hay contradicción y negación, no hay
condensación. Pero fue el desplazamiento el que estableció el puente entre
ambos procesos. En mi opinión, esto hizo posible la articulación del proceso
primario con el secundario.
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